- Experiencias de Galicia, Euskadi y Portugal mostraron cómo la cultura contribuye al fortalecimiento de los vínculos comunitarios, a la salud mental y a la prevención de la soledad.
- Las participantes destacaron la necesidad de superar los proyectos piloto y avanzar hacia iniciativas con financiación estable y coordinación sanitaria.
- La jornada propuso acompañar iniciativas culturales impulsadas desde las propias comunidades, atendiendo a sus necesidades y favoreciendo su continuidad.
A Coruña, 19 de octubre de 2026. ¿Cómo pasar de experiencias puntuales de prescripción cultural a iniciativas estables que formen parte de las políticas públicas de salud? Este fue uno de los principales retos abordados en la jornada Cultura y salud comunitaria, celebrada el pasado sábado por el Área de Cultura de la Diputación de A Coruña, que reunió a profesionales de Galicia, Euskadi y Portugal para analizar cómo la participación cultural puede contribuir a la salud mental, a la prevención de la soledad no deseada y al bienestar comunitario.
El encuentro abordó la prescripción cultural, una práctica que conecta los recursos culturales con los servicios sanitarios para favorecer el bienestar de las personas, y analizó las condiciones necesarias para consolidar estas iniciativas, desde la coordinación entre profesionales hasta la financiación y la evaluación de resultados.
Experiencias de Portugal, Euskadi y Galicia
Fátima Vieira, catedrática de la Universidad de Oporto, presentó el trabajo del Consórcio de Prescrição Cultural de Portugal y abordó las evidencias sobre los beneficios de la participación cultural para la salud mental, especialmente en personas con ansiedad o estrés. Subrayó que la prescripción cultural debe partir de los profesionales sanitarios y complementar, nunca sustituir, los tratamientos médicos. También destacó la necesidad de superar la temporalidad de los proyectos piloto y avanzar hacia políticas públicas con financiación estable y mecanismos de evaluación.
Por su parte, Marta Font Cifré, directora de Estrategia, Consultoría e Innovación Social de K6 Gestión Cultural y directora de Gertu Kultura, compartió la experiencia de esta red de Euskadi, que conecta equipamientos culturales, entidades sociales y servicios sanitarios. Entre las iniciativas presentadas destacó Kulturatik ekin. Osasun Komunitarioa, desarrollado con Osakidetza –Servicio Vasco de Salud– y seis municipios vascos, que promueve la participación cultural de personas mayores para prevenir la soledad no deseada.
Font incidió en la importancia de ir más allá de la oferta de actividades y crear espacios en los que las personas establezcan vínculos, participen en las decisiones y se sientan parte de la comunidad. La proximidad, la accesibilidad, la mediación y la continuidad son elementos fundamentales de este enfoque.
La perspectiva gallega llegó de la mano de Mercedes Seoane Bouzas, terapeuta ocupacional, psicóloga y profesora de la Universidad de A Coruña, que abordó el papel de la cultura en la salud mental desde los derechos, la autonomía y la inclusión social. Seoane defendió la necesidad de combatir el estigma y crear espacios culturales inclusivos en los que las personas puedan participar sin quedar definidas por su diagnóstico.
“Las personas no pueden quedar reducidas a un diagnóstico. Necesitan espacios en los que participar, relacionarse y desarrollar sus intereses, como cualquier otra persona. La cultura puede contribuir a crear esas oportunidades y a que cada uno sea reconocido por lo que es y por lo que puede aportar a la comunidad”, señaló Seoane.
Propuestas para integrar cultura y salud en las comunidades
Las intervenciones dieron paso a una dinámica de trabajo colectivo en torno a dos retos: integrar cultura y salud en entornos cercanos y garantizar la continuidad y la sostenibilidad de los proyectos.
Entre las propuestas destacó impulsar creaciones artísticas desde las propias comunidades, mediante convocatorias dirigidas a artistas e iniciativas de cine, teatro o circo, inclusivas para el vecindario y acompañadas por profesionales sanitarios, que puedan servir de modelo para otras localidades.
Para garantizar la continuidad, las personas participantes propusieron identificar las necesidades reales de las comunidades y promover liderazgos locales capaces de mantener vivos los proyectos. También se destacó la importancia de dar visibilidad a las experiencias en festivales y otros espacios culturales, favoreciendo que inspiren nuevas iniciativas y generen una demanda de participación desde la propia ciudadanía.
Con este encuentro, la Diputación de A Coruña cierra las jornadas de octubre dedicadas a la relación entre cultura, acción social y salud comunitaria, dos espacios de intercambio para explorar nuevas formas de colaboración y avanzar hacia una cultura entendida como derecho y conectada con la vida de las personas.


